Soy artista y normalmente me presento como pintor, aunque mi profesión dista un poco de la que todo el mundo me imagina: yo pinto cuerpos. Y es un trabajo que me encanta, pues habitualmente me lo encargan para anuncios, promociones o eventos y escogen (o me dejan escoger) a chicas modelos con cuerpos perfectos sobre los que dejarme llevar. Y como tiene que ser arte y no verse como algo vulgar, una zona que siempre tiene que ir bien pintada son los pechos, especialmente los pezones, así que yo me dedico a ellos con esmero. Y el otro día en especial aún más.

Tenía un encargo en Sant Cugat, para una inauguración de una tienda de deportes o algo por el estilo, y me dijeron que contratarían a escorts de Sant Cugat para el evento, pues la mayoría eran bellísimas modelos y no tenían problemas en estar desnudas delante de gente. Yo no puse objeción pero tengo que admitir que me costó más concentrarme que en otras ocasiones. Mientras les untaba todo el cuerpo con una crema que aplico antes de pintar ellas bromeaban preguntándome si luego las acompañaría a su casa para desmaquillarlas al completo y asegurarme que no se llevaban mi obra, y luego, cuando empecé a acercarme más a ciertas zonas, para empezar a pincelar, me pedían que les chupara las tetitas o cosas por el estilo, que desnudas estaban acostumbradas a estar pero sin que “pasara nada” ni hablar. Podríamos decir que me habían tocado las chicas de Sant Cugat más picaronas, unos bellezones de armas tomar.

Ese día, cumplí con mi trabajo y al acabar los dueños del local me preguntaron cómo quería cobrar, si en metálico o en especies. Y cuando dijo eso sonrió junto con la chica que acababa de pintar. Otros días no sé qué haré pero entonces no lo dudé ni un segundo… Y descubrí que el sexo en Sant Cugat también es todo un arte, la verdad, y de calidad.